martes, 16 de febrero de 2016

UN NIÑO TRAVIESO...

No es difícil toparse con Alen Halilovic (Dubrovnik, Croacia, 1996) paseando tranquilamente por las calles de Gijón en un día cualquiera. «Se implica mucho con lo que hace y le gusta asumir la cultura de los sitios en los que está. Me reí mucho, de hecho, con el vídeo del escanciado y luego con la celebración que hizo tras su gol en el partido frente al Málaga. Alen es vivo, inteligente y muy, muy normal». Así resulta el pequeño 'crack' del Sporting, definitivo en la victoria del domingo, a ojos de Zoran Stojadinovic, el agente que ha guiado su carrera profesional desde 2013, cuando todavía residía en Croacia. Aunque ya le había echado el ojo mucho antes, mientras 'Guajilovic' o 'Alien', sobrenombres que empieza a recibir en la ciudad, destrozaba cinturas en el filial del Dinamo Zagreb.
Plenamente adaptado a Gijón, el pequeño genio de Dubrovnik (mide 1,70 metros y pesa 63 kilos) completó el domingo su faena más redonda desde que llegase al Sporting. Marcó el gol de la victoria, estrelló dos balones en el larguero -uno gracias a una 'parada' de Weligton que debió ser castigada con un penalti- y terminó enloqueciendo a los futbolistas que dirige Javi Gracia, incapaces de frenar su descaro en Primera.
El primer escanciado en el templo de Halilovic, que no será el último...
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«Es un chico normal, como cualquier chaval de su edad, y creo que no es del todo consciente del gran talento que tiene y de las posibilidades que se le pueden abrir en el futuro. Todo lo que ocurre es normal para él. Estuve paseando con él por Gijón y, aunque le paran con mucha frecuencia, él no se ve como alguien fuera de lo común. Eso es muy importante y muy valioso», concluye Stojadinovic desde Belgrado. Lo secundan en Mareo, donde le definen como alguien «animoso, bromista y extremadamente educado», aunque también le atribuyen un punto de timidez, incluso de vergüenza ante sus comparecencias públicas, rasgos comunes en un chaval de 19 años.
«Se implica mucho con lo que hace y le gusta asumir la cultura de los sitios en los que está»
Su círculo de confianza no se ha resquebrajado con su crecimiento mediático, exagerado después de que él mismo anunciara a través de su cuenta de Instagram, el 28 de febrero de 2014, su fichaje por el Barcelona, que pagó 2,2 millones de euros por hacerse con sus derechos en propiedad. Hace unas semanas pasó unos días con él en Gijón -reside en un piso de Viesques con su novia y habitualmente hace la compra en el Alimerka de El Molinón- un amigo suyo de la infancia. «Su gente es la de toda la vida», sostienen desde su entorno, que se ha incrementado a su paso por Gijón. En el vestuario de Mareo ha hecho buenas migas con todos, especialmente con Sanabria y Bernardo.
Hijo de Sejad Halilovic, un centrocampista que tuvo un paso muy fugaz por España, por el Valladolid, en la temporada 1995-1996, todo lo que rodea a Alen tiene que ver con el fútbol. Desde que era un niño. En Zagreb, por ejemplo, vivía en una urbanización muy cerca de Maksimir, el estadio del Dinamo. Creció en sus alrededores y respiró desde muy pronto una atmósfera profesional. Y sus dos hermanos, Dino y Damir, menores que él y que siguen sus pasos, también. Interviene Mate Bilic, uno de sus grandes apoyos en Gijón y con el que habla casi todas las semanas. «Alen era un jugador muy destacado en todas las categorías inferiores del Dinamo, de mucho desequilibrio. Es muy bajito, especial, y cuando el Barcelona le fichó está claro que fue por algo. Es diferente y me alegro mucho de que le están saliendo las cosas bien», remacha el exfutbolista del Sporting.
Una imagen tomada por el fotógrafo Srdjan Vrancic ilustra perfectamente el elevadísimo ritmo al que crece Halilovic. En esa fotografía, el ahora futbolista del Sporting tiene 16 años y el lógico físico de un niño, que todavía mantiene con 19. Estrecha, entre la admiración y el asombro, la mano del gigantón Zlatan Ibrahimovic tras un Dinamo Zagreb-París Saint Germain de la Champions. El sueco pasa por delante de Alen como si no reparara en su presencia ni en su genio.
Tres años después de aquella secuencia, Halilovic es un descarado debutante en Primera, aunque los más experimentados piden un poco de calma y tiempo para poder adivinar qué será de él en los próximos años. «Tiene que crecer», recuerda Joaquín Alonso. «El domingo lo hizo muy bien y fue clave en momentos decisivos del partido. Apunta alto. Es muy habilidoso, en la zona de finalización crea incertidumbre porque tiene buen regate y es un gran pasador, pero hay que darle tiempo», insiste el histórico capitán del conjunto rojiblanco. «Siempre quiere el balón», abunda Abelardo. Como los grandes genios del fútbol, espontáneos y cómodos con los momentos decisivos del espectáculo.

Una joya de jugador
«No he podido ver mucho al Sporting este año, pero sí en el partido frente al Málaga. Me sorprendió la calidad que tiene Halilovic, pero hay que ir a paso a paso con él porque es un chaval muy joven. Hay que darle tiempo y ha ido al equipo perfecto para ello porque está en un grupo muy joven, lleno de chavales como él. Vamos a ver cómo va la temporada y a partir de ahí, cuando se curta en Primera, veremos si está maduro para jugar en un equipo como el Barcelona», observa Julio Salinas.
En la Ciudad Condal no le pierden de vista. «Es una joya de jugador, con muchísima calidad. Tenía que encontrarse con un entorno favorable para mostrar todo su talento y lo ha encontrado en un club como el Sporting, con tanta juventud y que apuesta mucho por él», resume Pep Muñoz, ayudante de Jordi Vinyals la pasada temporada en el Barcelona B.
La Eurocopa, una de sus grandes motivaciones esta temporada, asoma al final del curso. «La selección croata tiene ahora mismo un once ya definido y a los entrenadores les cuesta mucho poner un jugador joven entre ellos, pero si hay justicia futbolística tiene que ir», avisan desde su entorno. ¿Y podrá seguir otro año más en el Sporting? «Lo lógico es que le repesquen si sigue así, pero el Barça es un club grande y vamos a ver qué pasa».

Fuente: El Comercio Digital

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